14/10/2013

Una excursión por el corazón verde y sus heridas

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En la Alquería del Rey, escuchando un testimonio de desalojo inútil. Foto Miranda Naranjo

En la Alquería del Rey, escuchando un testimonio de desalojo inútil. Foto Miranda Naranjo

Por Teresa Galindo Lozano. RDV. Valencia, octubre 11 de 2013.  El pasado sábado en las puertas del Jardín Botánico de la calle Quart, se dieron cita los primeros viajeros de la Ruta en Defensa del Medio Ambiente convocada por las Rutas Ciudadanas de Valencia. La mañana era soleada y alegre,  y sirvió de escenario perfecto para la reflexión y el análisis de lo que se ha hecho, se ha dejado de hacer y se está haciendo en Valencia y sus alrededores por el Medio Ambiente.

Poco a poco,  se fue formando una audiencia de más de veinte personas interesadas en escuchar de primera mano explicaciones o testimonios sobre  temas diversos  y a la vez conectados, que sumados, nos permiten entender porque  Valencia no  cumple los objetivos de  la Agenda 21 sobre desarrollo  sostenible.

Como anécdota destacó la presencia de Nasca, una perrita a quien su amo no quiso dejar en casa porque según él,  “a una mascota también hay que dedicarle tiempo y más cuando pasa muchas horas sola durante la semana”. Por ello,  no dudo en hacer  con ella  el itinerario propuesto por los organizadores.

La excursión fue  memorable tanto por  el ambiente de camaradería entre los asistentes como por la validez de los contenidos que invitaron  a mantener alerta la conciencia crítica sobre el papel de las administraciones públicas en pro de un desarrollo sostenible y armónico con el medio ambiente, así como por la importancia que tienen  la ciudadanía, las organizaciones no gubernamentales y otros grupos en dicho proceso.

Aspectos  como la falta de políticas públicas o de inversión económica en medio ambiente,   el desalojo injustificado  de personas de sus tierras o viviendas bajo el argumento de hacer proyectos de utilidad pública que al final no se han hecho, la presentación de la novela “Matàren el verd” cuyo trasfondo son los graves hechos acaecidos en La Punta, la exposición de una propuesta de camping ecológico urbano que se quedó en el  papel a la espera de un consistorio sensible, la visita a una de las primeras huertas de agricultura ecológica en Alboraia, la experiencia de la recuperación  del Marjal d’Almenara o el recorrido explicativo sobre  la nefasta gestión de los responsables del Parque Natural de la Calderona, fueron algunos de los guiños  con que los organizadores pretendieron animar la participación en la Ruta.

No puede presumir de “verde”

Antes de subir al autobús, Vicent Torres  -activista ecológico y profesor universitario-  tomó la palabra, y reflexionó sobre  la sostenibilidad ambiental de Valencia. Criticó la arrogancia política  de la concejala de Calidad ambiental, cambio climático  y ciclo integral del agua,  María  Ángeles Ramón Llin que en abril de 2009 presumía de  Valencia como  “ciudad sostenible y respetuosa con su entorno natural”. Esta afirmación –según el ecologista- contrasta con la posición de importantes ciudades del mundo que tímidamente  se presentan  en el camino hacia la sostenibilidad, sin darla nunca como un hecho. Torres indicó que Valencia tiene problemas que la alejan de esa pretensión como la contaminación lumínica, la contaminación acústica y la falta de una red suficiente de carriles bici  para mejorar el transporte y que la bicicleta pueda ser un medio de transporte seguro. Además explicó que una ciudad respetuosa con el medio ambiente no puede ser la que prioriza el afán urbanístico a la conservación de la huerta protegida, “en pocos años se han construido cinco nuevos barrios sobre huerta protegida”.

El “Camping de Dalt”, un proyecto en el papel

El camping urbano de Dalt , un buen proyecto que se queda en el papel. Fotro Miranda Naranjo.

El camping urbano de Dalt , un buen proyecto que se queda en el papel. Fotro Miranda Naranjo.

En las inmediaciones del Bioparc, Sergi Campillo, asesor del Grup Municipal de Compromís,  expuso a los viajeros en qué consistió el proyecto del Camping de Dalt que su grupo presentó al Ayuntamiento de Valencia en 2012.

La propuesta pretende realizar un camping urbano ecológico en las inmediaciones del  nuevo zoológico y aprovechar importantes bienes arquitectónicos como la Alquería del Rey que fue expropiada y actualmente abandonada a su suerte.

Campillo indicó que Valencia tiene un importante potencial turístico, cultural y arquitectónico que se debe aprovechar. “En esta ciudad no hay que construir más, sino recuperar lo que tenemos”

Alquería histórica, en peligro de muerte

Cuando la madre de Concha – Fina Martínez-,  de l’Alquería del Rey del Pouet, se enteró que un técnico del Ayuntamiento  venía a medir su casa porque se la iban a expropiar, no lo podía creer. Pensó que se trataba de un error porque  su familia propietaria durante varios siglos de la alquería  no tenía  intención de irse, y menos,  de vender la propiedad que data del siglo XVI.

“Nosotros habíamos rehabilitado la casa apenas dos años antes de que comenzara esta pesadilla -en 1998-, teníamos el campo aledaño cultivado y  nunca pensamos en tener que dejar la casa de la familia por varias generaciones”.

Hacía más de quince años –desde que les  expropiaron  la vivienda y la huerta- que  Concha no había regresado,  porque para ella fue un proceso doloroso y traumático que describe   como si le quitaran la “uña del dedo”. Aún no se han recuperado ni ella ni su familia, “y duele más, al ver el estado de ruina en que se encuentra –afirma-”.

“Antes de que nos pagaran la casa a precio de choza –explica- el Ayuntamiento permitió la degradación de la huerta de Campanar. Rita Barberá mandó que la policía local sacara a los consumidores y expendedores de droga del Carmen hacia Campanar. Era tremendo ver jóvenes destrozados por el consumo comprando papeletas, fumando o pinchándose”. Recuerda que en el invernadero se pinchaban sin que nadie lo evitara. “En aquel momento Cotino era el director de la Policía Local.”

Esta  alquería histórica está abandonada a su suerte. Por dentro está desmantelada y llena de escombros y sirve de vivienda a personas sin techo y a algunos gatos sin dueño.

A pesar de ser una alquería histórica, está en estado de ruina. Foto Antonio Gimeno Navarro

A pesar de ser una alquería histórica, está en estado de ruina. Foto Antonio Gimeno Navarro

La Punta, una pedanía arrasada por la ambición

Durante el trayecto del Pouet a la Punta, el bus de la Ruta bordea dos casos de burbuja inmobiliaria y corrupción con conexiones a la financiación del PP valenciano, la ciudad de “Sociópolis” con sus torres a medio construir y la parálisis de sus grúas, y la depuradora de Pinedo, más conocida por el nombre de su caso judicial “Emarsa”. A la vez, y a modo de ilustración la escritora Carme Miquel nos lee algunos pasajes de su novela con declaraciones reales de la alcaldesa Rita Barberá sobre la importancia de preservar la huerta en fechas previas al desalojo y posterior saqueo de la pedanía de La Punta.

Al frente de unas casas construidas para alojar a los damnificados de La Punta, Salvador Segarra explicó  que en la primavera del 97,  él y sus vecinos fueron víctimas de la violencia policial que impuso  a fuerza de represión “el supuesto interés general de la ampliación del Puerto”.

Hoy han pasado más de quince años y la ZAL –Zona de Actividades Logísticas- no se ha construido. Los terrenos y casas expropiadas a sus legítimos dueños –otrora huertas fértiles y productivas- están llenos de escombros y abandonados.

“Rita Barberá ‘entró a saco’ y dijo que el Puerto iba a dar miles de puestos de trabajo” se lamenta Segarra. “¿Era tan imprescindible despojarnos de tierras de cultivo y de viviendas? si no  se ha hecho nada. Todo estaba en concordancia con el “boom” de la construcción. La ampliación del Puerto era la excusa, lo que querían eran terrenos para especular, próximos al circuito de Fórmula 1 y a la Copa América”.

Recuerda que en La Punta vivían unas 200 familias en 150 viviendas. “Al final se hicieron 76 nuevas viviendas –tarde y mal-, y entre que nos echaron con los antidisturbios a cuando las entregaron, habían pasado cinco años”.

Pidió a los políticos una explicación y que asuman no solo  sus responsabilidades políticas, sino penales. “El que lo haga que lo pague, porque lo que el político toca, lo jode”.

Sobre la ampliación, indicó que era innecesaria no solo porque los contenedores no se almacenan en tierra,  sino que cuando llegan, tienen que seguir su camino. Explicó que muchos expertos recomendaron hacer la ampliación en el Puerto de Sagunto con millones de metros cuadrados infrautilizados. Su ubicación al norte de Valencia permitiría crecer y conectarse con la ciudad a través de un túnel de acceso.

Detrás de la violencia y del despojo injustificado –indicó- se amagan intereses económicos que pretendían “rediseñar” la zona y construir en ella hoteles y casas de lujo aprovechando la proximidad con el Club Naútico.

“Un día fui a comer a casa  y me encontré a los abuelos –Pepe y Matías- rodeados de 20 antidisturbios. Los abuelos no permitieron que comenzaran las obras de derribo hasta que hubiese un orden judicial… Al final, nos  sacaron a patadas y nos encañonaron. Fue la lucha de David contra Goliat.

¿Dónde estamos? Se pregunta  Salvador Segarra sin olvidar que todo su vecindario resistió pacíficamente y perdieron  bajo los escombros, bienes e historia. Nosotros perdimos, pero más ha perdido la ciudad.

“Mucha gente no quiere hablar porque tiene miedo. Yo creo que nos estamos despolitizando. El español está viendo barbaridades, y al final sale a votar. Nos están arrasando. ¿Sera prioritaria la educación o perdonarle al Valencia Club de Fútbol su deuda millonaria?

En el 2012 salió un informe sobre la vulnerabilidad de los Derechos Humanos en La Punta y se equiparó  el despojo y el desplazamiento de esta comunidad   con los que ocurren en zonas de guerra. “La tierra era de gente humilde  y las familias vivieron acá generación tras generación, desde cuando Jaume I comenzó a repoblar Valencia…

Una falsa “depuradora” en La Patacona

El ecologista y ex diputado de Els Verds-Esquerra Ecologista, Carles Arnal, realizó una pequeña visita a la conocida como “Planta depuradora de Vera” que en realidad, tal y como explicó a los viajeros, se trata de un emisario submarino de aguas residuales mal tratadas y que suponen una fuente de contaminación en una zona de playas muy concurrida por las clases populares valencianas.

Foto Antonio Gimeno N.

Foto Antonio Gimeno N.

Agricultura ecológica en l’Horta Nord

Huertos ecológicos de Alboraya. Al fondo edifficios de Port Saplaya. Foto Antonio Gimeno N.

Huertos ecológicos de Alboraya. Al fondo edifficios de Port Saplaya. Foto Antonio Gimeno N.

Ya en la Alquería que acoge los huertos ecológicos más visitados de l’Horta Nord, Vicent Martí y Josep Lluis Miralles – miembro de Per l’Horta y profesor de la UPV- reciben a los viajeros. El primero, impulsor y precursor de la llamada agricultura ecológica en la comarca, realizó un recorrido por su propia biografía y su personal aventura en este terreno, lamentando la falta de coherencia de los consumidores, quienes reconocen por una parte la valía de sus productos, pero que muchas veces acaban acudiendo a los supermercados y grandes superficies.

El agricultor Vicent Martí, uno de los pioneros en agricultura ecológica en l’Horta Nord. Foto Antonio Gimeno Navarro.

Por su parte, Miralles explicó a la atenta audiencia los proyectos de infraestructuras viarias y de transporte que todavía amenazan l’Horta Nord y cuya paralización o retraso se ha debido especialmente a la crisis económica, no habiendo renunciado las autoridades públicas actuales, a su puesta en marcha en otro contexto favorable.

La Marjal d’Almenara, naturaleza y acción ecologista en línea

Viajeros de la Ruta en Defensa del Medio Ambiente disfrutando del marjal d'Almenara. Foto Antonio Gimeno N.

Viajeros de la Ruta en Defensa del Medio Ambiente disfrutando del marjal d’Almenara. Foto Antonio Gimeno

Por fin, tras recorrer muchos puntos “negros” mediambientales de Valencia y su comarca, la Ruta entra de nuevo en uno de los puntos más positivos de la acción ecologista, como es la Marjal d’Almenara con sus Ullals litorales y que formaban antiguamente una franja de humedales junto a las playas mediterráneas hoy en día sometidas a la especulación y en buena medida aterradas por ayuntamientos y constructoras.

Marjal d'Almenara. Foto Antonio Gimeno N.

Marjal d’Almenara. Foto Antonio Gimeno N.

Iban y su compañera de Acció Ecologista del Camp de Morvedre en la entrada de la marjal  mostraron a  los participantes  el manantial principal y un mirador desde el cual  explicaron las distintas zonas recuperadas por la iniciativa ciudadana y que próximamente, serán compradas y cedidas a su entidad para su protección y recuperación -en unos momentos en los que la crisis del ladrillo ha marcado un descanso para avanzar en las actuaciones medioambientales-. El grupo pudo fotografiar una escena singular protagonizada por una serpiente atrapando  un pez  ante la mirada atónita y el silencio respetuoso de los visitantes.

La Calderona, parque natural en peligro

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Con la compañía de un técnico de Vaersa, quien había venido trabajando casi 12 años en este parque natural valenciano y que fue despedido fulminantemente en el último ERE de dicha empresa pública, la Ruta pudo conocer  algunas de las nefastas actuaciones del  Partido Popular y como los recortes y despidos de los últimos años están afectando la gestión del parque.

Entre los aspectos más alarmantes están “los indicadores mal colocados y a costes desorbitados, itinerarios que ya no existen por desidia, actividades de educación ambiental que ya no se atienden por falta de personal, repoblaciones forestales mal realizadas o falta de carteles explicativos”.

Asimismo criticó que “las prioridades del Parque ordenadas por la dirección del mismo se han reorientado y centrado  en obras cercanas a los viales por donde transitan los coches de los visitantes y en las actuaciones realizadas para que los políticos se tomen la típica foto propagandística, dejando totalmente abandonadas el resto de tareas en el interior del mismo, o al menos en mínimos”.

Allí en un bello paraje de La Calderona, la luz empezó a declinar como si anunciara que la excursión llegaba a su fin, pero no la importancia del papel de la ciudadanía en la preservación, conservación y divulgación del patrimonio medioambiental. Muchos sintieron la necesidad de divulgar la situación de máximo riesgo de abandono y posible privatización del Parque, y que afecta gravemente a todos los ciudadanos de Valencia y su contornada.

Una excursión memorable. Foto Rosa Mª vega

Una excursión memorable. Foto Rosa Mª Vega

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